Los Muertos Exiliados de Graham McNeill -Crítica Literaria Trasnochada-

By 28 junio, 2017Libros y a lo loco

Los Muertos Exiliados

Debo empezar diciendo que yo llegué tarde al universo de Warhammer 40.000. Un universo que desde fuera había considerado como ultramachotista y promilitar, además de que aquellas armaduras no tenían sentido. Joder, quién protege tanto los hombros...

adeptus astartes

Adeptus Astartes o Marine Espacial en su eterno gesto de “Sangre y honor” o de “He atropellado al gato”… no sé, a veces me confundo con la gesticulación.

Bueno, promilitar, es, pero por  su  propio contexto y trasfondo, lo que ahora en inglés se denomina lore.  Que si no se dice en inglés no  mola tanto.

En fin, que llegué tarde, pero llegué. Y me gustó lo que leía. Recuerdo que me dijeron: “No te hacía leyendo algo sobre bichos tan fanáticos…”. Y es verdad, no aguanto el fanatismo, me parece despreciable y extremadamente lerdo. Y da la casualidad de que en el universo de estilo Grim Dark de Warhammer 40.000 sólo hay guerra. Este término, Grim Dark, lo podemos traducir como “chungo y depre que te cagas”, (más info aquí), a la par que es un universo que a los tíos nos mola especialmente: tenemos una seria predilección por los universos trágicos, de hermandad de batalla y chunguez desesperada, hombro con hombro frente a la fatilidad. Como cuando tienes un resfriado. Y además, todos los que habitan este universo son unos fanáticos. Todo lo que sea distinto a la Humanidad merece morir. Y para que muera mucho se ha creado a los Marines Espaciales: guerreros transhumanos, creados genéticamente por el Emperador (el Emperador es bueno, el Emperador es tu amigo). Porque, ¿qué hay más machote que un supermachote…?

A lo que voy: La Herejía de Horus es un universo creado con más de cuarenta novelas del universo de Warhammer 40.000, pero que, paradójicamente se desarrolla en el milenio 30. de las cuales en español hay cerca de treinta en el momento de escribir esto, quitando las sagas particulares, las batallas de los Marines Espaciales y los omnibuses y relatos sueltos, que son otro buen puñado. Vamos que material de este universo hay para dar y regalar, y sigue creciendo.

La saga, por situaros rápidamente, explica la caída de Horus, Primarca (hijos genéticamente creados por el Emperador para ser la caña, infalibles, máquinas perfectas de guerra y demás; y a partir de cada primarga se genera, con su semilla genética, su propia legión de Marines Espaciales, con características parecidas a su progenitor) primarca, decía, de los Lobos Lunares. Para más información, id a los podcast de  “La Biblioteca de Tizca” o “la Voz de Horus”, que son mil veces mejores que yo.

De lo que vengo a hablar aquí es de una de las novelas la número 18, de la Herejía de  Horus, Los Muertos Exiliados: Uno de esos tochos (en cuanto a número de páginas, no en cuanto a lo denso, que las hay peores) de la saga que no trata directamente de Marines Espaciales repartiendo tiros. Que los hay. Y por haber, hay hasta Adeptus Custodes: los bastardos más duros del Emperador. Pero ellos no son el tema central.

Os dejo con una visión de Terra en el milenio 40, para que veáis el bello entorno:

Y así es Terra en aquellos tiempos: es como si les hubiera dado una racha chunga de Terral malagueño durante milenios. Y ríete tú del calentamiento global…

Los protagonistas de esta novela son otros, son más frágiles. Son telépatas, astronavegantes y dotados por el don de ver la Disformidad de una u otra manera.

A partir de aquí daos por avisados, ejem, ejem:

¡ ¡ E S P Ó I L E R S ! !

La cuestión es que he visto mucha crítica sobre Los Muertos Exiliados. Vale, no es una joya, y no es Horus, ni Primer Hereje y realmente lo único que te cuenta es que el Emperador sabía que iba a acabar peor que un pavo en Navidad, con cierta anticipación. Pero Graham McNeill sabe hacerlo. Con muchas palabras y bastante relleno.

Me parece que la extensión de Los Muertos Exiliados es excesiva para plantear este simple hecho, el de comunicar una visión de la Disformidad sobre el futuro de la Herejía y lo mal que iba a acabar todo.

Es muy chungo todo. Esa visión debe ser comunicada al Emperador, y se hace de forma infusa, rara, evanescente, incluso. Mucho ruido para una visión. Mucho follón. Marines traidores en Terra, visiones de disformidad, clados asesinos en plan perros de  presa, Custodes, sueños húmedos (o más o menos) con el Emperador…

El valor que yo le veo a este libro, realmente, más que la historia que narra en sí, y alguno de los personajes que realmente me han gustado (como Atharva, de los Mil Hijos, pero es que tengo debilidad por la legión de Magnus el Rojo), es múltiple, dejando de lado un argumento relativamente insulso: lo que me gusta es su ambientación.

  1. Te da una perspectiva de cómo es Terra durante la Herejía. Y visto lo visto, el sentimiento de la Unificación propugnada después de las Guerras y con la Cruzada en marcha no es ni mucho menos halagüeña.
    Hay bandas, hay pobreza, miseria, poco respeto a la ley, superstición reprimida, bestialidad… No se es un orgulloso habitante de Terra, joya del Segmentum Solar, cuna de la Humanidad. Se es temeroso habitante de dicho lugar. Y eso hace que pienses cosas (y Herejías) sobre el Emperador. Entre otras, no sobre su infalibilidad, sino sobre el despotismo bestial de “Todo para la Humanidad, pero sin la Humanidad”, más o menos. Y que la Inquisición me perdone, pero ya sé que soy carne de hoguera.

  2. Te hace ver un fenómeno interesante: la aparición de Magnus el Rojo, violando el Concilio de Nikaea y el uso de poderes psíquicos y de la Disformidad para advertir a su padre. Advertirle… jodiendo el experimento que él estaba haciendo en ese momento, y, shakespirianamente desencadenando el castigo sobre Próspero, el planeta de Magnus. Magnus, que también es un primarca, se porta como un buen hijo, advierte a su papi de que el favorito, Horus Lupercal, la está liando parda con los poderes del Caos y se va a rebelar; y papi va y lo castiga. Lo castiga no por chivato de su hermano, no por romper el Edicto de Nikaea que prohibía el uso de poderes psíquicos (muy trágico todo): lo hace por cosas que están ocultas en otras partes del lore y que no te dicen si no has leído Los Mil Hijos, pero lo castiga. Y lo que se nos muestra en esta novela son, curiosamente, las repercusiones que tiene la llegada de Magnus a Terra como un desbarajuste bestial, como la aparición de Justin Bieber en un patio de colegio: repugnancia, demonios, peleas, violencia desatada…
  3. Ves a Marines Espaciales de los declarados como “traidores” pero que pese a ser declarados eso, son leales… aunque no tienen muy claro leales a qué o a quién. Y de pronto hacen que los Devoradores de Mundos, que habitualmente sólo se les ve como a perros mutantes transhumanos rabiosos (pedazo de título para serie B de la chunga), te caigan bien, los ves como tíos leales, con los que puedes contar, infalibles, rocas. Algo susceptibles, pero te acaban cayendo mejor que… no sé, que los Templarios Negros, por ejemplo.
  4. Te enseñan cómo es por dentro el Astra Telepathicum, el órgano de telépatas de Terra que maneja todo el cotarro: prepara a los astronavegantes, les revienta los ojos, algunos psíquicos son cosechados de otros planetas y los llevan hasta aquí, donde dirigen o son succionados por el Astronomicón, para alimentarlo, esas cosas. Lo que no está nada mal, es interesante. Para un rato. Hay gente maja allí dentro.
  5. Y el colofón es la aparición  de los Guerreros Trueno, joyas olvidadas, obsoletas, precursores de los Astartes y usados por el Emperador en la Unificación de Terra y después destruidos en su casi totalidad, porque en el fondo eran malas bestias, bastante tocados del ala. Y averiguas más cosas del carácter y los planes del Emperador. Pasados y futuros: ves que no es el tío majo que parece, sino que es un cabrón planificador que juega una partida muy, muy complicada de Regicida, contra varios bandos a la vez. Caos y Xenos. Y ahora, también hijos traidores.

Sí, es una novela que puedes disfrutar más por el lore que aprendes, por los paisajes que te muestra y cómo rompe la ilusión de la visión unificadora de Terra y la perfección del Emperador.

Los Muertos Exiliados vale la pena, aunque sea un tocho, si quieres aprender más cosas. Si quieres batallas, honor, herejes y esas cosas, entonces, te la puedes saltar sin pena ni gloria. Te baste saber que para lo que importa de la Herejía, esta novela lo único que hace es hacerle llegar al Emperador una imagen futura del Trono Dorado, de cómo acabará, de lo chungo que es todo.

Y a otra cosa, mariposa. Las mariposas son mágicas. La magia es herejía. Quememos la Herejía.

Así son las cosas en el Milenio 40. Y en el 30.

Pony vs heresy.

La amistad es mágica.
La magia es HEREJÍA. (imagen de 9GAG)

Leave a Reply