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La Garra de Horus. Entusiasmo, Caos y Abbadon. Nada puede fallar.

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La Garra de Horus… Ese oscuro objeto del deseo.

Venga va, os cuento. Me he leído hace poco la novela de La Garra de Horus, escrita por Dembski-Bowden, quien, de la junta de los 12 grandes escritores del lore de Warhammer 40k, y para mi gusto, con Dunn, es uno de los más entusiastas.

Quizás ese sería uno de los puntos que enredan un poco la novela, pero voy por partes.

Lo Bueno

La Garra de Horus está situada en el siglo 40, postherejía, y quizás uno de los fuertes es que el protagonista es uno de los Mil Hijos de Magnus el Rojo, la trágica (como todo en este universo, todo es trágico, todo es oscuro. Vamos, que todo es Grim Dark; pero uno ya sabe a qué viene cuando coge una de estas novelas con tiparracos gritones con grandes bolters y armaduras paquidérmicas) legión de psíquicos y sus marines rúbrica. Bueno, a lo que voy, la novela me pilló de través, es decir, ¡maldita sea, no me pongas a un Marine de los Mil Hijos, que entonces es muy probable que me guste!
El protagonista, Ishakar, tiene carisma, una mente enrevesada, pero compleja. Es poderoso y una mala bestia a nivel psíquico; no tan burro como Ahriman, pero sí lo suficiente como para hacer brutales proezas, y te arrastra hacia su punto de vista de todo lo que ocurre por ahí.

Pasan cosas (no os quiero espoilear demasiado) y algunas son un poco confusas, y acaba apareciendo el mismísimo Abbadon. (No es espoiler, sale en la portada). Un Abbadon que tiene relevancia, relieve, profundidad. No es el perdedor que lanza cruzadas negras una y otra vez y “pierde” las 13 que lanza (no es así, si seguís el trasfondo actual lo sabréis), y es un personaje también intrigante y enigmático. Ya no es un adorador de Horus, y posee la Espíritu Vengativo la nave original del primarca. No parece ese flipado que va dando por saco un siglo sí y otro también, sino que te hace ver un poco del Plan que tiene, de lo que persigue, de lo que quiere… y de cómo piensa sobre el Caos. Si habíais pensado que Abbadon era un pelele de los Cuatro, estáis equivocados. Aquí se ve, y creedme que empiezas a tener pensamientos deliciosamente caóticos cuando compruebas sus puntos de vista.

Otro fuerte de la novela es que la traducción (del insigne Juan Pascual, habitual de la GW), que convierte la lectura en algo ágil, sobre todo cuando quien escribe es Bowden (luego hablo de ello). A mí al menos me ha gustado el tratamiento que le da a esa prosa y cómo se vuelve fácil. Dicho queda. Suelo tener problemas con otras traducciones (ya hablaré de ello en Pandorax).

 

la susodicha Garra

Y aquí el aparatejo, donde la manicura no está de más y rascarse el trasero puede ser un peligro.

 Lo Peor

A ver, no es “peor” de muy malo, sino lo que menos me ha gustado. La novela me ha gustado en sí, y seguramente me la leeré otra vez, la verdad sea dicha. Pero en algunos puntos es un poco confusa, denotándose el frikismo de Bowden y el tremendo entusiasmo que le pone. Es una novela muy pensada y que lleva mucho tiempo de escritura (él mismo lo dice), y quizás he echado de menos más… más contenido sobre la Garra de Horus en sí, que se convierte en poco menos que la excusa. No sé, quizás me esperaba algo que tuviera más que ver con la brutal arma que es ese cacharro, que me lo presentara como un ser casi vivo. Vamos una Stormbringer, como poco, al llamarse la novela “La Garra de Horus”. Apenas sale un par de veces todo lo más.

Valoración.

Muchos Bólters sobre cinco. Porque me ha gustado, me ha encantado, me he divertido y me ha contado cosas complejas, profundas, puntos de vista, bestialidades, el Ojo del Terror, una nave con una mente más fuerte que un Espíritu Máquina, unos personajes secundarios muy bien perfilados y más sólidos que los de Abnett, como lo son Puño de Fuego y Telémachon, la Anámnesis y Gyre.

Y tanto el punto de partida de la historia, presentada in media res como el final casi cliffhanguero hacen que quiera despellejar a Bowden hasta que escriba el siguiente.

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Postdata: ya se han reunido los 12 para planificar la escritura del Asedio de Terra. Y eso SÍ va a ser grande…

 

MATERIAL EXTRA: Os dejo un enlace a Profanus40k donde blasfeman casi más que yo y tienen una reseña con destripe incluido. AQUIIIIIIIIIII

 

Chistaco de Profanus 40K

Chistaco de Profanus 40k

portada novela Imperio Olvidado Herejía de Horus

El Imperio Olvidado. Guilliman Reparte y Curze hace el Batman -CLT-

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El Imperio Olvidado

El Imperio está cada vez peor. Enormes partes de él han quedado aisladas por una gigantesca tormenta disforme que no permite la navegación. Aislado, Roboute Guilliman, Primarca pitufo de la XIII Legión, los Ultramarines, toma una arriesgada decisión. Y entonces se lía parda. Eso será conocido (y no) como el Imperio Olvidado, o Imperium Secundus.

Imperio Olvidado, Guilliman y Sanguinius

Y Guilliman la lió parda nombrando otro Emperador, y he aquí que el cielo se puso marrón, y empezó a llover mierda…

La novela 27 de la Herejía de Horus, el Imperio Olvidado, escrita por Dan Abnett es, cómo no, una pasada, una barrabasada, una obra demasiado corta para mi gusto, donde pasan muchas cosas en poco tiempo y apenas te da tiempo a disfrutarlo en condiciones. Pero mola. Así, como opinión seria, contrastada y autorizada. Mola un huevo. Y parte del otro.

En esta novela, a semejanza de las primeras de la Herejía, aparecen varios primarcas, hasta cuatro, si no recuerdo mal. Y pasan un montón de cosas en una trepidante sucesión durante la fundación del que sería el Imperio Olvidado, casi borrado de los registros imperiales (pero no de la Wikihammer. Os dejo este enlace).

Vamos por partes (de la novela).

Como he comentado, el Imperio está deslabazado, Horus ya se ha mostrado como un traidor y un cochino, seducido por los poderes del Caos y todo el percal, y la masacre de Istvaan es una burrada catedralicia que casi acaba con cuatro legiones de una sola vez, además de haber costado la vida del primarca Ferrus Manus.

En su aislamiento, Guilliman siente que no puede dejar de mostrar a la parte del Imperio que está a su alcance que el hombre triunfa, que el Imperio es la única esperanza. Y por ello flirtea con la idea de instaurar el Imperium Secundus, que más tarde sería conocido como el Imperio Olvidado (vamos que no, que no pasó, dicen los registros imperiales. Ejem). No para coronarse él, que parece que le tiene alergia, sino a alguno de sus hermanos, el primero que pille, para que el Imperio continúe. Y el primero en aparecer es… Lion El Jhonsson, Primarca de los secretistas Ángeles Oscuros y primogénito del Emperador. Un tipo seriote, rancio, sombrío, como un inspector de Hacienda suprahumano. Pero no viene él solo. El Primarca traidor Konrad Curze, de los Amos de la Noche, está a bordo de su nave, retenido… pero durante apenas un ratito.

Lion El Johnson y Curze. Dándose amor.

Johnsson y Curze opinando fuerte sobre… ehm… ajedrez. O croché. El croché siempre ha sido muy polémico…

El Imperio Olvidado va avanzando, hay roces entre los hermanos hasta que Curze baja de la nave y la lía parda, empezando a matar todo lo que se menea a lo Batman, de cornisa en cornisa, tendiendo trampas y matando mucho, desde las sombras. En el libro se ve que Curze, realmente, pese a ser un Traidor no está tampoco de parte de Horus. Más bien está atormentado por su propia parte. Se considera condenado, así que le da todo igual. Para él el Miedo es el máximo exponente del Orden, y lo lleva a cabo con todo lo que puede.

Y así avanza la novela, entre piñas y trampas de Curze hasta que se consiguen medio librar de él y aparece el cuarto hermanito primarca.

Realmente el punto más importante es la fundamentación del Imperium Secundus, el que Abnett nos deje acercarnos a la mentalidad de Guilliman, de Curze e incluso Johnson. Y eso lo hace muy entretenido. Quizás, también, el hecho de la aparición de estos seres tan grandotes, suprahumanos y perfectoides ensombrezca a todo lo demás, haciendo que apenas te acuerdes de ningún secundario (cosa habitual, también en la prosa de Abnett, donde el prota es una bestia parda super carismático y los secundarios apenas son distinguidos con uno o dos trazos base y sin profundidad).

Tres primarcas sin Netflix. Rollazo, y sólo dan mierda en Tele Imperio...

Aquí tres primarcas, de tarde de sábado parece ser. Y no dan nada en la tele. Y hasta Ultramar no llega Netflix, parece…

Resultado, el Imperio Olvidado es muy, muy recomendable, entretenida, os va a gustar y además la aparición en primera persona de los Primarcas la hace muy interesante.

Puntuación, cinco bólters.

bolters de puntuación

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la condenacion de pythos portada

La Condenación de Pythos o condena al aburrimiento. CLT

By | Libros y a lo loco | No Comments

Siguiendo con nuestras críticas literarias trasnochadas, y como me he dado un atracón insigne de la Herejía de Horus, prosigo con otro de los libros (no os voy a poner en orden, de hecho la Herejía la empecé hace como un año más o menos y voy a ir comentando lo que me he leído recientemente o lo que más ganas tengo).

A lo que vamos: hoy, en con los libros y a lo loco, La Condenación de Pythos, número 30 de la Herejía. Y, qué os voy a contar: no me ha gustado.

Mano de Hierro dando toñas.

Un Mano de Hierro repartiendo toñas, aun sin un brazo. A un Orko. En esta novela no hay orkos, pero hay cosas que hacen cosas y les pegan tiros.

La acción se desarrolla justo después de la infame Masacre del Desembarco, en Istvaan V, donde machacaron a las legiones leales y se desvelaron horrorosas traiciones. Y los protagonistas es una de las legiones más aburridas de las que he leído: los Manos de Hierro, de Ferrus Manus (no, no se quebraron a la hora de crear algunos nombres, desde luego).

Os pongo en antecedentes, para que entendáis el origen de mi aburrimiento. Los Manos de Hierro son la X Legión, especializada en guerra blindada y de alta intesidad, pacificación y supresión. Y una de las curiosas creencias que mantienen es que la carne es débil. Hasta tal punto que es el lema de la legión en sí. Para ellos el ideal es la máquina, y cuanta más carne tienen, más falibles se ven. Si queréis saber más, os dejo este enlace. La cuestión es que en su ideal, son cabezones, fanáticos (qué raro…), y tienden a tener carisma cero. Eso hace que el Marine con el que más te identificas sea uno calificado como “con mucha carne”, uno de los pocos más abiertos de mente y que se preocupa por los humanos y demás. Los demás, son un coñazo de personajes. Quizás por eso han añadido un poco de sal y pimienta, es decir, un par de comandos de otras legiones: Salamandras y Guardia el Cuervo, que los acompañan durante su huida del sistema de Istvaan.

Manos de Hierro

Manos de Hierro paseando su aburrimiento por sitios donde pasan cosas. Total, como pocas cosas les importan más que la Máquina, no vamos a entrar en detalles: aburre.

El argumento es sencillo: huyen, llegan a otro sistema donde se encuentra el planeta Pythos, que también tendrá relevancia en otra novela, muchísimo más entretenida, que es Pandorax. El planeta ya se ve directamente extraño, agresivo, violento. Y para colmo aparecen refugiados humanos trasnochados que dicen que han llegado porque el Dios Emperador (decir eso en ese momento de la historia de W40k es casi una herejía, hasta que el Emperador se enfrente a Horus y se líe aún más parda) así lo ha querido y que se van a afincar allí sí o sí por sus huevos y ovarios toreros.

Y, bueno, pasan cosas en la novela: bichos carnívoros, Caos, Manos de Hierro aburridos intentando destrozar cosas por sus ciberpelotas metálicas, y aburridas, por si no lo he dicho ya, Salamandras haciendo el Salamandra y Guardia del Cuervo pegando saltos por las esquinas, como debe de ser. Cosa que han tenido que meter en la novela o no habría ninguna chicha porque los Manos de Hierro apenas hablan entre ellos si no es necesario.

Las partes de acción de la novela está bien, desde luego, son fluidas y hay sangre, tripas, espadas sierra y fuego de bólter a granel, como si lo regalaran; y el giro hacia la última parte del libro está hasta gracioso, aunque te lo vieras venir un poco como de lejos, vamos.

Lo dicho, la Condenación de Pythos está bien escrita, narra algo absolutamente intrascendente, tonto y que no viene a cuento en el lore de la Herejía y, por tanto, es muy, muy prescindible, a menos que seas un fan absoluto de la X Legión. Cosa que no entendería. El problema de la novela es, no sólo que la historia en sí no tiene ningún peso, no hace avanzar el trasfondo y no viene a cuento casi que de nada, sino que los personajes, la trama y los eventos, aburren.

Pasa a otro más entretenido, de verdad, que este libro no tiene mucha chicha en el desarrollo de la Herejía de Horus.

Puntuación: un bólter de cinco.

bolters de puntuación

Los Muertos Exiliados de Graham McNeill -Crítica Literaria Trasnochada-

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Los Muertos Exiliados

Debo empezar diciendo que yo llegué tarde al universo de Warhammer 40.000. Un universo que desde fuera había considerado como ultramachotista y promilitar, además de que aquellas armaduras no tenían sentido. Joder, quién protege tanto los hombros...

adeptus astartes

Adeptus Astartes o Marine Espacial en su eterno gesto de “Sangre y honor” o de “He atropellado al gato”… no sé, a veces me confundo con la gesticulación.

Bueno, promilitar, es, pero por  su  propio contexto y trasfondo, lo que ahora en inglés se denomina lore.  Que si no se dice en inglés no  mola tanto.

En fin, que llegué tarde, pero llegué. Y me gustó lo que leía. Recuerdo que me dijeron: “No te hacía leyendo algo sobre bichos tan fanáticos…”. Y es verdad, no aguanto el fanatismo, me parece despreciable y extremadamente lerdo. Y da la casualidad de que en el universo de estilo Grim Dark de Warhammer 40.000 sólo hay guerra. Este término, Grim Dark, lo podemos traducir como “chungo y depre que te cagas”, (más info aquí), a la par que es un universo que a los tíos nos mola especialmente: tenemos una seria predilección por los universos trágicos, de hermandad de batalla y chunguez desesperada, hombro con hombro frente a la fatilidad. Como cuando tienes un resfriado. Y además, todos los que habitan este universo son unos fanáticos. Todo lo que sea distinto a la Humanidad merece morir. Y para que muera mucho se ha creado a los Marines Espaciales: guerreros transhumanos, creados genéticamente por el Emperador (el Emperador es bueno, el Emperador es tu amigo). Porque, ¿qué hay más machote que un supermachote…?

A lo que voy: La Herejía de Horus es un universo creado con más de cuarenta novelas del universo de Warhammer 40.000, pero que, paradójicamente se desarrolla en el milenio 30. de las cuales en español hay cerca de treinta en el momento de escribir esto, quitando las sagas particulares, las batallas de los Marines Espaciales y los omnibuses y relatos sueltos, que son otro buen puñado. Vamos que material de este universo hay para dar y regalar, y sigue creciendo.

La saga, por situaros rápidamente, explica la caída de Horus, Primarca (hijos genéticamente creados por el Emperador para ser la caña, infalibles, máquinas perfectas de guerra y demás; y a partir de cada primarga se genera, con su semilla genética, su propia legión de Marines Espaciales, con características parecidas a su progenitor) primarca, decía, de los Lobos Lunares. Para más información, id a los podcast de  “La Biblioteca de Tizca” o “la Voz de Horus”, que son mil veces mejores que yo.

De lo que vengo a hablar aquí es de una de las novelas la número 18, de la Herejía de  Horus, Los Muertos Exiliados: Uno de esos tochos (en cuanto a número de páginas, no en cuanto a lo denso, que las hay peores) de la saga que no trata directamente de Marines Espaciales repartiendo tiros. Que los hay. Y por haber, hay hasta Adeptus Custodes: los bastardos más duros del Emperador. Pero ellos no son el tema central.

Os dejo con una visión de Terra en el milenio 40, para que veáis el bello entorno:

Y así es Terra en aquellos tiempos: es como si les hubiera dado una racha chunga de Terral malagueño durante milenios. Y ríete tú del calentamiento global…

Los protagonistas de esta novela son otros, son más frágiles. Son telépatas, astronavegantes y dotados por el don de ver la Disformidad de una u otra manera.

A partir de aquí daos por avisados, ejem, ejem:

¡ ¡ E S P Ó I L E R S ! !

La cuestión es que he visto mucha crítica sobre Los Muertos Exiliados. Vale, no es una joya, y no es Horus, ni Primer Hereje y realmente lo único que te cuenta es que el Emperador sabía que iba a acabar peor que un pavo en Navidad, con cierta anticipación. Pero Graham McNeill sabe hacerlo. Con muchas palabras y bastante relleno.

Me parece que la extensión de Los Muertos Exiliados es excesiva para plantear este simple hecho, el de comunicar una visión de la Disformidad sobre el futuro de la Herejía y lo mal que iba a acabar todo.

Es muy chungo todo. Esa visión debe ser comunicada al Emperador, y se hace de forma infusa, rara, evanescente, incluso. Mucho ruido para una visión. Mucho follón. Marines traidores en Terra, visiones de disformidad, clados asesinos en plan perros de  presa, Custodes, sueños húmedos (o más o menos) con el Emperador…

El valor que yo le veo a este libro, realmente, más que la historia que narra en sí, y alguno de los personajes que realmente me han gustado (como Atharva, de los Mil Hijos, pero es que tengo debilidad por la legión de Magnus el Rojo), es múltiple, dejando de lado un argumento relativamente insulso: lo que me gusta es su ambientación.

  1. Te da una perspectiva de cómo es Terra durante la Herejía. Y visto lo visto, el sentimiento de la Unificación propugnada después de las Guerras y con la Cruzada en marcha no es ni mucho menos halagüeña.
    Hay bandas, hay pobreza, miseria, poco respeto a la ley, superstición reprimida, bestialidad… No se es un orgulloso habitante de Terra, joya del Segmentum Solar, cuna de la Humanidad. Se es temeroso habitante de dicho lugar. Y eso hace que pienses cosas (y Herejías) sobre el Emperador. Entre otras, no sobre su infalibilidad, sino sobre el despotismo bestial de “Todo para la Humanidad, pero sin la Humanidad”, más o menos. Y que la Inquisición me perdone, pero ya sé que soy carne de hoguera.

  2. Te hace ver un fenómeno interesante: la aparición de Magnus el Rojo, violando el Concilio de Nikaea y el uso de poderes psíquicos y de la Disformidad para advertir a su padre. Advertirle… jodiendo el experimento que él estaba haciendo en ese momento, y, shakespirianamente desencadenando el castigo sobre Próspero, el planeta de Magnus. Magnus, que también es un primarca, se porta como un buen hijo, advierte a su papi de que el favorito, Horus Lupercal, la está liando parda con los poderes del Caos y se va a rebelar; y papi va y lo castiga. Lo castiga no por chivato de su hermano, no por romper el Edicto de Nikaea que prohibía el uso de poderes psíquicos (muy trágico todo): lo hace por cosas que están ocultas en otras partes del lore y que no te dicen si no has leído Los Mil Hijos, pero lo castiga. Y lo que se nos muestra en esta novela son, curiosamente, las repercusiones que tiene la llegada de Magnus a Terra como un desbarajuste bestial, como la aparición de Justin Bieber en un patio de colegio: repugnancia, demonios, peleas, violencia desatada…
  3. Ves a Marines Espaciales de los declarados como “traidores” pero que pese a ser declarados eso, son leales… aunque no tienen muy claro leales a qué o a quién. Y de pronto hacen que los Devoradores de Mundos, que habitualmente sólo se les ve como a perros mutantes transhumanos rabiosos (pedazo de título para serie B de la chunga), te caigan bien, los ves como tíos leales, con los que puedes contar, infalibles, rocas. Algo susceptibles, pero te acaban cayendo mejor que… no sé, que los Templarios Negros, por ejemplo.
  4. Te enseñan cómo es por dentro el Astra Telepathicum, el órgano de telépatas de Terra que maneja todo el cotarro: prepara a los astronavegantes, les revienta los ojos, algunos psíquicos son cosechados de otros planetas y los llevan hasta aquí, donde dirigen o son succionados por el Astronomicón, para alimentarlo, esas cosas. Lo que no está nada mal, es interesante. Para un rato. Hay gente maja allí dentro.
  5. Y el colofón es la aparición  de los Guerreros Trueno, joyas olvidadas, obsoletas, precursores de los Astartes y usados por el Emperador en la Unificación de Terra y después destruidos en su casi totalidad, porque en el fondo eran malas bestias, bastante tocados del ala. Y averiguas más cosas del carácter y los planes del Emperador. Pasados y futuros: ves que no es el tío majo que parece, sino que es un cabrón planificador que juega una partida muy, muy complicada de Regicida, contra varios bandos a la vez. Caos y Xenos. Y ahora, también hijos traidores.

Sí, es una novela que puedes disfrutar más por el lore que aprendes, por los paisajes que te muestra y cómo rompe la ilusión de la visión unificadora de Terra y la perfección del Emperador.

Los Muertos Exiliados vale la pena, aunque sea un tocho, si quieres aprender más cosas. Si quieres batallas, honor, herejes y esas cosas, entonces, te la puedes saltar sin pena ni gloria. Te baste saber que para lo que importa de la Herejía, esta novela lo único que hace es hacerle llegar al Emperador una imagen futura del Trono Dorado, de cómo acabará, de lo chungo que es todo.

Y a otra cosa, mariposa. Las mariposas son mágicas. La magia es herejía. Quememos la Herejía.

Así son las cosas en el Milenio 40. Y en el 30.

Pony vs heresy.

La amistad es mágica.
La magia es HEREJÍA. (imagen de 9GAG)