Armas marcadas y armas que marcan

En la práctica omnipresencia de las armas en el cine y las series televisivas, encontramos un momento en que éstas son no ya protagonistas, sino también parte del carácter de los personajes.

Los buenos armeros saben equiparar la personalidad de los protagonistas con las armas que llevan. Los malos les dan un hierro grande, tocho y horrendo que haga un ¡pum! muy grande y vamos que ardemos.

Os pongo unos cuantos ejemplos, ya que hoy estamos reflexivos. O no. Pero al menos me parece un tema interesante.

Arma Letal (Lethal Weapon)

¿Quién no recuerda ese clásico de peli de acción de los 80-90? ¿Incluso su infausta cuarta entrega?

Pues en la primera de las películas de la saga ya adjudicaron armas a los roles de poli viejo/poli joven en consecuencia.

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Nótese el gesto adusto de ambos protas y el cachondo de Pesci, que de ser una peli de mafia, sería el enano el que cortara el bacalao…

Mel Gibson lleva una Beretta 92 FS, la más común entre los policías de los 90, de 9mm. Danny Glover lleva un conservador revólver que fue típico de los 60-70, un Smith & Wesson M19 .357.

En Harry el Sucio, poli violento de los ’70 donde lo haya, el arma define totalmente al protagonista. Grande, tocha, con un cañón de 8 y 3/8 de pulgadas y que él identifica al principio como “un mágnum .44, el mejor revólver del mundo”, es igual que su portador. Esmirriada y poco expresiva. Pero eso sí, con un efecto catapulta, por aquello de que propulsa a los malotes a tres metros de distancia de un solo disparo.

Con ustedes, el cañón de 8 y 3/8… ¿O era otro andén para Howarts?

Y aquí su celebérrimo portador en pleno derroche de expresividad: ¡nada menos que la comisura de los labios en movimiento! ¡Un Oscar, por diox, que alguien le de un Oscar! ¡Con lo que debió de dolerle!

Sigamos la perorata. Vamos a mostrar de todas todas cómo un arma puede cambiar totalmente a un actor en cuanto a valores asociados.

Ya hemos visto a Danny Glover en Arma Letal. Poli veterano con un revólver clásico y todo ello asociado. Pero, ¿y si le cambiamos el arma por un armatoste tremendo junto con un papel más fuerte?

Pues tenemos a Danny Glover en Predator 2 con una Dessert Eagle Mark VII calibre .44. Ahora es más duro, más tocho y virtualmente indestructible. Lo suficiente como para darse de guantazos, a lo vasco, con un Depredador. Y si para hacer el cacharro aún más tremendo le añadimos un laser de los años 90, que necesita como poco una batería de coche y un cable con toma de tierra, ya ni hablemos.

¡Sal con las manos en las trenzas! ¡Te hemos pillao con el pincho de tortilla, caracangrejo!

Eviedentemente el papel no es el mismo, pero los valores asociados en este caso, al arma que prota también ha cambiado.

¡Ricemos el rizo!

Escojamos ahora un arma que ya hemos visto y usemos esos mismos valores asociados al cacharro y trasladémoslos a una parodia del personaje. ¿Sigue funcionando?

¡Y tanto!

Por un lado, una serie clásica de los 80 que yo veía de rapaz y era el divertimento de algunas tardes de domingo Sledge Hammer. Un poli duro, una parodia del mismísimo Harry el Sucio, que porta un arma de similares características (tamaño y calibre) y que va soltando frases en plan Callahan por todos los capítulos de la serie. Efectivamente, aparece como el poli duro, pero, visto desde la óptica humorística, algo obsesionado con su… arma.

Hola a todos, tengo una pipa grande lo que me hace un tío duro, juas juas juas

Obsesionado lo estarán los demás, pero con mi paleta del calibre .44 los platos salen ricos, ricos, oye.

Pero el summum de los tejemanejes de la identificación de un personaje por los valores que se asocian al arma que porta aparece en una película de producción australiana pero temática de la vida en Pakistán (creedme, la peli vale la pena) de nombre Hijo de León. En una escena hay tres hombres hablando, y sacan el tema de las películas. Uno de ellos dice que los Estados Unidos no tienen que estar tan mal. Que él vio una vez una película y el héro era un muyahiddin. Iba armado como ellos, los guerrilleros afganos, con un RPG e iba él solo contra muchos.
Cuando le preguntaron por el nombre de la película respondió sinceramente: RAMBO

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¡John Rambo: El muyahddin definitvo!

Y hasta aquí la perorata de hoy, niños y niñas. Volveré con el tema. Seguramente.

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